If a person representing the magical world of the United Kingdom after the war, a scar cross his entire body would also have a myriad of scars, some small, some larger, making your skin look like a corroded layer, patched over and over again, slowly and precisely stitched, yet in some places torn fabric would make it impossible to patch it fast enough for it to be occupied again.
The war left deep scars in the minds of people, perhaps the reasons are different in many ways, but arguably, whether for or against, is something unforgettable, because war does not leave anyone indifferent, despite wanting to be a mere spectator, opinion, mind and intelligence that humans are not another animal species, the population makes a decision, an option.
It had been two years since the war in the wizarding world, a fatal destruction almost bigger than the first, the buildings can be rebuilt, families and loved ones will not revive.
Harry Potter the boy who survived, exactly 24 months ago defeated Voldemort, but the population even after decades would not tell him by name, calling it "that would not-must-be-named, even in the history books will would call that way, remember the name, to remember the man and his army, may not again commit the same atrocities, but the wound became clear if the memory back to those days where trust is scarce almost as much as security.
That day that dark magic was defeated, many came to celebrate in the streets, the taverns were filled, the wizards and witches squandered joy at every place they were walking, magic was more intense that night, always had this happiness effect. But there was a group of people who did not hold, that did not drink or felt the urge that others have, because despite winning the war, the Order of the Phoenix followed in Hogwarts, in spite of them soldiers, the greatest resistance, there was no party, no relief, the losses were so great, too, and as far as Harry Potter refers temporary relief came over him, only momentary blip that saw the bodies of Remus, Tonk, Fred, and many others with whom he had shared, whom he met, became grief. Remus, Moony, was the only connection to his parents he had, the only person after the death of Sirius that real to the existence of parents who did not know, because through these people's felt true, perhaps he was one of the most affected, one of the hardest hit, pear most often entailed being a hero that he was born to be hero, and although most of the time forbid, your destination is superimposed on its decision.
Today marks two years and not only suffers resistance, the magicians not only "good" have lost the Death Eaters that have also escaped injury, brands that are deep in their brains, while in the battle of Hogwarts were Eaters vast majority of the first war, the pure blood who believed and still fiercely Voldemort's ideas were not all, many, especially the children of those Death Eaters, the pure blood that came out of fear, ambition, and once inside the only way out was death, a slow and painful death, based on various cruciatus and torture, a death that did not want, which they feared, of which nobody could remember, all looked on with hatred, contempt, leaving them isolated, punishing, when his torturers were themselves over the faces of those who died by his hands, who tortured, were burned into your subconscious, back, slow, stealthy, but doing much damage, most they committed suicide, or simply went to the Muggle world, did not use magic and perhaps followed punished more harshly than if the same Voldemort had.
If the person were a magical world would be full of scars, but over time, could live with them, taking care not to pass them to carry, to open again. Boldly carries with pride, because each of them were a constant reminder that history must not repeat itself.
Fanficcion sobre mis series y peliculas preferidas. Fanficcion about my favorite series and movies.
domingo, 4 de julio de 2010
Una razon
Si una persona representara el mundo mágico del Reino Unido después de la guerra, una cicatriz cruzaría su cuerpo por completo, también tendría un sin número de cicatrices, unas pequeñas, otras de mayor tamaño, haciendo que su piel se parezca a una capa roída, remendada una y otra vez, cosida lentamente y con precisión, aun así en algunos lugares la tela seguiría desgarrada, haciendo imposible remendarla lo suficientemente rápido para que fuera ocupada otra vez.
La guerra deja huellas profundas en la memoria de la gente, quizás las razones son diferentes en muchos sentidos, pero indiscutiblemente, aunque estén a favor o en contra, es algo imborrable, porque la guerra no deja indiferente a nadie, y a pesar de desear ser un mero espectador, la opinión, la mente y la inteligencia por la que los seres humanos no son una especie animal más, hace que la población tome una decisión, una opción.
Habían pasado 2 años desde la guerra en el mundo mágico, una destrucción fatal casi más grande que la primera, los edificios se pueden reconstruir, los familiares y seres queridos no reviven.
Harry Potter el niño que sobrevivió, hace exactamente 24 meses derroto a Voldemort, pero la población incluso después de décadas no le dirían por su nombre, seguirían llamándolo el-que-no-debe-ser-nombrado, incluso en los libros de historia le seguirían llamando de esa forma, recordar el nombre, hacia recordar al hombre y a su ejercito, quizás no se volvieran a cometer las mismas atrocidades, pero la herida se hacia más patente si la memoria volvía a esos días donde la confianza escaseaba casi tanto como la seguridad.
Ese día en el que la magia oscura fue derrotada, muchos salieron a celebrar a las calles, las tabernas se llenaron, los magos y brujas derrocharon alegría por cada lugar que pisaban, la magia se hizo más intensa esa noche, la felicidad siempre tenia ese efecto. Pero hubo un grupo de gente que no celebró, que no bebió ni sintió ese animo que los demás tenían, porque a pesar de ganar la guerra, la Orden del Fenix siguió en Hogwarts, a pesar de ser ellos los soldados, la mayor resistencia, no hubo fiesta, no hubo alivio, las perdidas eran tan grandes, demasiadas; y en lo que a Harry Potter se refiere un alivio temporal lo invadió, solo momentáneo, algo pasajero que al ver los cuerpos de Remus, Tonk, Fred y tantos otros con quienes había compartido, a quienes conoció, se convirtió en pesar. Remus, Lunático, era la única conexión con sus padres que tenia, la única persona después de la muerte de Sirius que hacia real la existencia de unos padres que no conoció, porque a través de esas personas los sentía verdaderos; quizás él fue uno de los mayores afectados, uno de los más perjudicados, pera la mayoría de las veces ser un héroe conllevaba eso, él nació para ser héroe, y aunque la mayoría de las veces no lo quisiera, su destino se superponía a su decisión.
Hoy se cumplen dos años y no solo la resistencia sufre, no solo los magos “buenos” tienen perdidas, los mortifagos que pudieron escapar también tienen heridas, marcas que están en lo profundo de sus cerebros, si bien en la batalla de Hogwarts estaban en su gran mayoría mortifagos de la primera guerra, los sangre pura que creían y seguían fieramente las ideas de Voldemort, no todos eran así, muchos, en especial los hijos de aquellos mortifagos, los sangre pura que entraron por miedo, por ambición, y que una vez dentro la única forma de salir era la muerte, una muerte lenta y dolorosa, a base de cruciatus y torturas diversas, una muerte que no querían, a la que temían; de ellos nadie se acordaba, todos los miraban con odio, con desprecio, dejándolos aislados, castigándolos, cuando sus mayores torturadores eran ellos mismos, las caras de aquellos que murieron por sus manos, que torturaron, estaban grabadas a fuego en su subconsciente, volviendo, lento, sigiloso, pero haciendo gran daño, la mayoría de ellos se suicidaron, o simplemente se fueron al mundo muggle, no usaron magia y siguieron castigándose quizás más duramente que si el mismo Voldemort lo hubiera hecho.
Si el mundo mágico fuera una persona estaría lleno de cicatrices, pero con el tiempo, podría convivir con ellas, cuidando de no pasarlas a llevar, para abrirlas nuevamente. Llevándolas sin disimular, con orgullo, porque cada una de ellas eran un recordatorio constante de que la historia no debe volver a repetirse.
La guerra deja huellas profundas en la memoria de la gente, quizás las razones son diferentes en muchos sentidos, pero indiscutiblemente, aunque estén a favor o en contra, es algo imborrable, porque la guerra no deja indiferente a nadie, y a pesar de desear ser un mero espectador, la opinión, la mente y la inteligencia por la que los seres humanos no son una especie animal más, hace que la población tome una decisión, una opción.
Habían pasado 2 años desde la guerra en el mundo mágico, una destrucción fatal casi más grande que la primera, los edificios se pueden reconstruir, los familiares y seres queridos no reviven.
Harry Potter el niño que sobrevivió, hace exactamente 24 meses derroto a Voldemort, pero la población incluso después de décadas no le dirían por su nombre, seguirían llamándolo el-que-no-debe-ser-nombrado, incluso en los libros de historia le seguirían llamando de esa forma, recordar el nombre, hacia recordar al hombre y a su ejercito, quizás no se volvieran a cometer las mismas atrocidades, pero la herida se hacia más patente si la memoria volvía a esos días donde la confianza escaseaba casi tanto como la seguridad.
Ese día en el que la magia oscura fue derrotada, muchos salieron a celebrar a las calles, las tabernas se llenaron, los magos y brujas derrocharon alegría por cada lugar que pisaban, la magia se hizo más intensa esa noche, la felicidad siempre tenia ese efecto. Pero hubo un grupo de gente que no celebró, que no bebió ni sintió ese animo que los demás tenían, porque a pesar de ganar la guerra, la Orden del Fenix siguió en Hogwarts, a pesar de ser ellos los soldados, la mayor resistencia, no hubo fiesta, no hubo alivio, las perdidas eran tan grandes, demasiadas; y en lo que a Harry Potter se refiere un alivio temporal lo invadió, solo momentáneo, algo pasajero que al ver los cuerpos de Remus, Tonk, Fred y tantos otros con quienes había compartido, a quienes conoció, se convirtió en pesar. Remus, Lunático, era la única conexión con sus padres que tenia, la única persona después de la muerte de Sirius que hacia real la existencia de unos padres que no conoció, porque a través de esas personas los sentía verdaderos; quizás él fue uno de los mayores afectados, uno de los más perjudicados, pera la mayoría de las veces ser un héroe conllevaba eso, él nació para ser héroe, y aunque la mayoría de las veces no lo quisiera, su destino se superponía a su decisión.
Hoy se cumplen dos años y no solo la resistencia sufre, no solo los magos “buenos” tienen perdidas, los mortifagos que pudieron escapar también tienen heridas, marcas que están en lo profundo de sus cerebros, si bien en la batalla de Hogwarts estaban en su gran mayoría mortifagos de la primera guerra, los sangre pura que creían y seguían fieramente las ideas de Voldemort, no todos eran así, muchos, en especial los hijos de aquellos mortifagos, los sangre pura que entraron por miedo, por ambición, y que una vez dentro la única forma de salir era la muerte, una muerte lenta y dolorosa, a base de cruciatus y torturas diversas, una muerte que no querían, a la que temían; de ellos nadie se acordaba, todos los miraban con odio, con desprecio, dejándolos aislados, castigándolos, cuando sus mayores torturadores eran ellos mismos, las caras de aquellos que murieron por sus manos, que torturaron, estaban grabadas a fuego en su subconsciente, volviendo, lento, sigiloso, pero haciendo gran daño, la mayoría de ellos se suicidaron, o simplemente se fueron al mundo muggle, no usaron magia y siguieron castigándose quizás más duramente que si el mismo Voldemort lo hubiera hecho.
Si el mundo mágico fuera una persona estaría lleno de cicatrices, pero con el tiempo, podría convivir con ellas, cuidando de no pasarlas a llevar, para abrirlas nuevamente. Llevándolas sin disimular, con orgullo, porque cada una de ellas eran un recordatorio constante de que la historia no debe volver a repetirse.
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