FEAR, ENGLISH.
At present attempt to regulate my breathing. I'm windpipe closed, I can hardly breathe, I notice that my head will explode. I'm still sweating.
Things had not gone too well this time. It was too complicated.
The girl and I had finished seized in the clutches of ... that thing ... was not a werewolf, I'm sure ... but do not withdraw the idea.
We had a surprise. We had been bitten, scratched, torn clothes.
Dean was gone, the guns did not end with that being.
She was screaming with horror, his vocal chords about to break. I lost consciousness.
It was fear.
Very afraid.
I never felt that way. I could feel my body was boiling, my stomach was compressed and lungs barely had room in my chest tightness.
From my mouth no sound came out.
Then suddenly appears the prince. Dean traps loaded with chains and very witty. Pinned him from behind, a coward.
We looked.
And I understood her look.
And I understand it now, seeing us safe, police inspected the site, ask us. Dean responds as you can, knowing that I am unable to open mouth.
I notice his eyes glazed, his lips telling all a pack of lies you should try to sound convincing. People look at us.
Yes, I understood her look. It was the fear. A fear that surpassed mine. We looked at both, lying at the edge of consciousness ... I think there was too much blood in order to create coherent thoughts ...
Dean first venírsele felt the world over.
Could carry only one of the two.
I know who else is suffering now. I have been very scared, I come to think that this game ended there, the dice had fallen off the board.
But he ... His humanity was broken into tiny pieces scattered everywhere. He saw that for the first time, a decision would be causing the loss of a life.
Oh, we knew the girl, not much. But never mind.
Now Dean always think that she killed a human being.
I shudder.
I keep imagining the screams of agony of this young woman who, motionless before the beast that would scrap the chains, it would not think any coherent idea to not ever understand anything else.
It was normal, we would say all of us who have chosen not think saving the life of his brother. Carry him through the corridors waiting to find out soon.
But knowing that saving a life, leaving one behind is the worst that can happen. You feel like a murderer. You feel dirty.
You're useless.
No good for nothing.
Want all blame you because you've done wrong, you want to be punished over and over again, that meets your thoughts pain of guilt.
But no one does the opposite.
Although no one but us will ever know what happened down there. For others, a girl disappeared into the tunnels and try to find her, meeting with that ... beast.
Nothing more.
But Dean and I know.
Dean pain. My fear begins to recede, I notice my hands shaking less. I am regaining some sanity.
Dean turns to watch me. Looks away closing his eyes with a grimace of powerlessness.
I know what you think, think I'm going to think badly of him, I'm going to criticize, to say he should have saved the girl, who was innocent and had no reason to die when we were the pawns in the game.
But ... be realistic.
I prefer to be out of the time, feel safe.
Especially knowing that my dear brother did not hesitate for a moment take away from that place.
Because you never hesitated, not a shred of doubt in his eyes and his mind scared. From the first moment he knew he would save me, and therefore knew that he would kill her.
I approached him and covered him with my blanket, sitting on the bench in the park now so crowded. The police girl gone somewhere, I do not care.
Hug him tightly by the shoulders, I do feel the power in that act, I show that I'm here.
.- Dean, I love you .- I know he knows and that he is well aware .- Dean. I repeat, I love you.
Light, my head resting on his shoulder.
Her trembling arms around me with the same force.
I give thanks.
.- I will not let go ever. I will not let anything bad happen to you.
- I know, Dean. I do not let anything hurt you. Thanks Dean.
I ask you for electing me, but for allowing me to go with him.
I understand how you feel.
Is fear the thought that someday this game will go beyond today.
But we both know that this board will not leave unfinished.
We begin to fear our own game
Fanficcion sobre mis series y peliculas preferidas. Fanficcion about my favorite series and movies.
martes, 2 de febrero de 2010
Miedo, español.
En estos momentos intento regular mi respiración. Tengo la traquea cerrada, me cuesta respirar, noto que mi cabeza va a estallar. Sigo sudando.
Las cosas no habían salido demasiado bien esta vez. Se había complicado demasiado.
La chica y yo habíamos terminado apresados entre las garras de... esa cosa... no era un hombre lobo, estoy seguro, ... pero no se aleja la idea.
Nos había pillado por sorpresa. Nos había mordido, arañado, desgarrado las ropas.
Dean había desaparecido, las pistolas no terminaban con ese ser.
Ella gritaba llena de horror, sus cuerdas vocales apunto de quebrarse. Yo perdía el sentido.
Era el miedo.
Mucho miedo.
Nunca me había sentido así. Notaba mi cuerpo hervía, mi estomago se comprimía y los pulmones apenas tenían espacio en mi pecho comprimido.
De mi boca no salió ningún sonido.
Y de repente aparece el príncipe azul. Dean cargaba con cadenas y trampas, muy ingenioso. Lo inmovilizó por la espalda, muy cobarde.
Nos miró.
Y yo entendí su mirada.
Y sigo entendiéndolo ahora, viéndonos a salvo, la policía inspecciona el lugar, nos hacen preguntas. Dean responde como puede, pues sabe que yo soy incapaz de abrir boca.
Noto sus ojos empañados, sus labios relatando todo una sarta de mentiras que debe intentar sonar convincentes. La gente nos mira.
Sí, entendí su mirada. Era la del miedo. Un miedo que sobrepasaba al mío. Nos miraba a ambos, tirados, al límite de la conciencia... creo que había demasiada sangre para poder crear pensamientos coherentes...
Dean por primera vez sintió el mundo venírsele encima.
Tan sólo podía cargar con uno de los dos.
Sé quien más está sufriendo ahora. Yo he pasado mucho miedo, he llegado a pensar que este juego terminaba allí, los dados habían caído del tablero.
Pero él... vio su humanidad quebrada en pedazos minúsculos esparcidos por todas partes. Vio que por primera vez, una decisión sería causante de la pérdida de una vida.
Oh, no conocíamos a la chica, no demasiado. Pero eso no importa.
Ahora Dean siempre pensaría que había matado un ser humano.
Tiemblo.
No dejo de imaginarme los gritos de agonía de esa joven que, inmóvil ante la fiera que se habría desecho de las cadenas, dejaría de pensar toda idea coherente para no entender nunca nada más.
Era normal, diríamos todos nosotros, que hubiera elegido sin pensar salvar la vida de su hermano. Cargar con él por todos los pasillos esperando encontrar pronto la salida.
Pero saber que salvas una vida dejando otra atrás es lo peor que puede pasar. Te sientes un asesino. Te sientes sucio.
Eres inútil.
No sirves para nada.
Deseas que todos te culpen porque has obrado mal, quieres ser castigado hasta la saciedad, que el dolor cubra tus pensamientos de culpa.
Pero nadie lo hace, al contrario.
Aunque nadie más que nosotros sabrá nunca lo ocurrido allí abajo. Para los demás, una chica desapareció entre esos túneles e intentamos encontrarla, encontrándonos con esa... bestia.
Nada más.
Pero Dean sabe y yo también.
Dean siente dolor. Mi miedo empieza a retroceder, noto mis manos menos temblorosas. Estoy recuperando algo de cordura.
Dean se gira a observarme. Aparta la mirada cerrando los ojos con un rictus de impotencia.
Sé lo que piensa, cree que voy a pensar mal de él, que voy a criticarle, a decirle que debería haber salvado a la chica, que era inocente y no tenía por que morir cuando éramos nosotros los peones del juego.
Pero... seamos realistas.
Prefiero haber salido de esos momentos, sentirme a salvo.
Sobretodo saber que mi estimado hermano no dudó ni un momento en llevarme lejos de ese lugar.
Porque nunca dudó, ni una chispa de duda en sus ojos y su mente asustada. Desde el primer momentos supo que me salvaría, y por ello supo que la mataría a ella.
Me acerco a él y lo cubro con mi manta, sentados en ese banco en ese parque ahora tan lleno de gente. La chica policía se ha ido a algún lugar, no me importa.
Le abrazo por los hombros fuertemente, le hago sentir la fuerza en ese acto, le enseño que estoy aquí.
.-Dean, te quiero mucho.- Sé que lo sabe y que lo tiene muy presente.- Dean. Te lo repito, te quiero mucho.
Flojito, mi cabeza apoyada sobre su hombro.
Sus brazos temblorosos me rodean con la misma fuerza.
Me da las gracias.
.-No te dejaré ir nunca. No dejaré que te pase nada malo.
- Lo sé, Dean. Yo tampoco dejare que nada te haga daño. Gracias Dean.
No pido gracias por haberme elegido, sino por haberme permitido seguir junto a él.
Entiendo como te sientes.
Es el miedo al pensar que este juego algún día irá más allá que hoy.
Pero ambos sabemos que no dejaremos este tablero sin terminar.
Empezamos a temer nuestro propio juego
Las cosas no habían salido demasiado bien esta vez. Se había complicado demasiado.
La chica y yo habíamos terminado apresados entre las garras de... esa cosa... no era un hombre lobo, estoy seguro, ... pero no se aleja la idea.
Nos había pillado por sorpresa. Nos había mordido, arañado, desgarrado las ropas.
Dean había desaparecido, las pistolas no terminaban con ese ser.
Ella gritaba llena de horror, sus cuerdas vocales apunto de quebrarse. Yo perdía el sentido.
Era el miedo.
Mucho miedo.
Nunca me había sentido así. Notaba mi cuerpo hervía, mi estomago se comprimía y los pulmones apenas tenían espacio en mi pecho comprimido.
De mi boca no salió ningún sonido.
Y de repente aparece el príncipe azul. Dean cargaba con cadenas y trampas, muy ingenioso. Lo inmovilizó por la espalda, muy cobarde.
Nos miró.
Y yo entendí su mirada.
Y sigo entendiéndolo ahora, viéndonos a salvo, la policía inspecciona el lugar, nos hacen preguntas. Dean responde como puede, pues sabe que yo soy incapaz de abrir boca.
Noto sus ojos empañados, sus labios relatando todo una sarta de mentiras que debe intentar sonar convincentes. La gente nos mira.
Sí, entendí su mirada. Era la del miedo. Un miedo que sobrepasaba al mío. Nos miraba a ambos, tirados, al límite de la conciencia... creo que había demasiada sangre para poder crear pensamientos coherentes...
Dean por primera vez sintió el mundo venírsele encima.
Tan sólo podía cargar con uno de los dos.
Sé quien más está sufriendo ahora. Yo he pasado mucho miedo, he llegado a pensar que este juego terminaba allí, los dados habían caído del tablero.
Pero él... vio su humanidad quebrada en pedazos minúsculos esparcidos por todas partes. Vio que por primera vez, una decisión sería causante de la pérdida de una vida.
Oh, no conocíamos a la chica, no demasiado. Pero eso no importa.
Ahora Dean siempre pensaría que había matado un ser humano.
Tiemblo.
No dejo de imaginarme los gritos de agonía de esa joven que, inmóvil ante la fiera que se habría desecho de las cadenas, dejaría de pensar toda idea coherente para no entender nunca nada más.
Era normal, diríamos todos nosotros, que hubiera elegido sin pensar salvar la vida de su hermano. Cargar con él por todos los pasillos esperando encontrar pronto la salida.
Pero saber que salvas una vida dejando otra atrás es lo peor que puede pasar. Te sientes un asesino. Te sientes sucio.
Eres inútil.
No sirves para nada.
Deseas que todos te culpen porque has obrado mal, quieres ser castigado hasta la saciedad, que el dolor cubra tus pensamientos de culpa.
Pero nadie lo hace, al contrario.
Aunque nadie más que nosotros sabrá nunca lo ocurrido allí abajo. Para los demás, una chica desapareció entre esos túneles e intentamos encontrarla, encontrándonos con esa... bestia.
Nada más.
Pero Dean sabe y yo también.
Dean siente dolor. Mi miedo empieza a retroceder, noto mis manos menos temblorosas. Estoy recuperando algo de cordura.
Dean se gira a observarme. Aparta la mirada cerrando los ojos con un rictus de impotencia.
Sé lo que piensa, cree que voy a pensar mal de él, que voy a criticarle, a decirle que debería haber salvado a la chica, que era inocente y no tenía por que morir cuando éramos nosotros los peones del juego.
Pero... seamos realistas.
Prefiero haber salido de esos momentos, sentirme a salvo.
Sobretodo saber que mi estimado hermano no dudó ni un momento en llevarme lejos de ese lugar.
Porque nunca dudó, ni una chispa de duda en sus ojos y su mente asustada. Desde el primer momentos supo que me salvaría, y por ello supo que la mataría a ella.
Me acerco a él y lo cubro con mi manta, sentados en ese banco en ese parque ahora tan lleno de gente. La chica policía se ha ido a algún lugar, no me importa.
Le abrazo por los hombros fuertemente, le hago sentir la fuerza en ese acto, le enseño que estoy aquí.
.-Dean, te quiero mucho.- Sé que lo sabe y que lo tiene muy presente.- Dean. Te lo repito, te quiero mucho.
Flojito, mi cabeza apoyada sobre su hombro.
Sus brazos temblorosos me rodean con la misma fuerza.
Me da las gracias.
.-No te dejaré ir nunca. No dejaré que te pase nada malo.
- Lo sé, Dean. Yo tampoco dejare que nada te haga daño. Gracias Dean.
No pido gracias por haberme elegido, sino por haberme permitido seguir junto a él.
Entiendo como te sientes.
Es el miedo al pensar que este juego algún día irá más allá que hoy.
Pero ambos sabemos que no dejaremos este tablero sin terminar.
Empezamos a temer nuestro propio juego
Suscribirse a:
Entradas (Atom)