World Comes Tumblin
In this fictitious site, at some indeterminate point between all the darkness. The sunset was hiding, the sea was swallowed, the vast stone structure, collapsed in silence. A light shooting broke out and with it, the child.
The lips parted, her throat but no sound. His body was no longer adrift.
At the last second when I was about to fall, his wrist was fastened tightly. The alien hand lifted him into the air, drawing him against the chest of his owner and sheltering in his arms. The gap was no longer under their feet, but instead were lips of hers.
It tightened, without departing. Overwhelmed by the heat that soon replaced the cold. He felt a tongue intruding into her mouth, as if looking for something, perhaps a companion. She hated to respond to the kiss, is hated by the revenge which suddenly, by a wretched moment, she knew buried, then hated himself for wanting to Ragnarok.
They split their faces barely an inch. The emerald eyes searched the Reds, who insisted on not looking at it directly. Finding no response, the God of Fire took in her hands and cheeks of the opposite approach it again. He sighed in his neck, pushing air retained unconsciously, a chill ran through the back of the affected - Heimdall ... Odin tricked you. He stole your right eye, not me. Think about it ... He has more reason to love him. He gave his to Mimer provided to obtain the wisdom of past, present and future. He wanted to eliminate all costs for the death of Balder. And what better than making you my enemy? He got a new eye and I ... --
Loki did not continue speaking, the rough cloth glove prevented him. At last he faced. Heimdall stood expressionless, interpreting what he had to reveal. In part I wanted to believe him, because after all, never got what he wanted. But doing so would mean accepting that everything that happened, everything that lived, had been completely useless and in vain. Not bear to think that he had been wasting time. The God of the scheme had been deceived. Or almost. How ironic.
He smiled proudly, as so often. The chestnut, read in his eyes which had been addressed - Almost convince me, Loki. If you like, we play the same game - the scene again as it was before the battle. The sky, the water, the bridge, everything was in place. The only difference to how things started, were the two protagonists.
Standing and facing each other, yet still very close, both Gods had made their original appearance. The scepter rang with a flick of the wrist - Do it once Or did not you kill yourself? - The aforementioned gritted his teeth and his knuckles whitened fist with the nerves contained - so stubborn ... --
- I know --
It eliminated the distance between them and the staff was forgotten.
The Left Hand of Loki took her by the neck to Heimdall and lobbied so you can kiss him. They began to explore and visit each other, with intense strokes ranging anywhere that was within reach. Their tongues mingled without fatigue, saliva dripping from one mouth to another and from the corner of his mouth.
Breathing hard, still kissing. Playing with your teeth to bite his lip or top of another. Clothes on, and their fate was the cold floor material which now leaned against his bare back.
The sound of waves disguised the moans of the young, who shook their naked bodies in a constant rhythm, rubbing their skins. One of them whispered to another and this, he turned and locked the glans of her lover, tasting his pre-seminal fluid, while his groin suffered the same or perhaps better.
Heimdall, by nature, was very impulsive, so that his practice of oral sex that included biting just verged on pain. A Loki him mad.
The ojirojo, even with the member of the detective in his mouth, spread her buttocks and inserted his index finger at the entrance, dilated with excitement - Amm ... - A cry was lost in the throat of the God of Fire and likewise, would many others, with each digit that would accommodate inside. A final lick the other's manhood.
The chestnut moved again, staying ahead of his teammate and in that position, left penetrate, hard, almost violently, again and again. Soon he would ride at breakneck speed and friction with his prostate would lead him to heaven.
Orgasm.
When they realized they were at the entrance to the mansion. It was still dark in the city and had started to rain. Without understanding how, Yamin, Mayura, and Punya Fenrir, Loki were estranged from them.
And then not understand why he tried to tear confused with climate.
Fanficcion sobre mis series y peliculas preferidas. Fanficcion about my favorite series and movies.
viernes, 15 de enero de 2010
World Comes Tumblin español
En aquel sitio ficticio, en un punto indeterminado, entre toda la oscuridad. El atardecer se había escondido; el mar fue tragado; la gran estructura de piedra, se derrumbó en silencio. Una luz estalló fugaz y con ella, el niño.
Los labios se separaron, sin embargo su garganta no emitió sonido alguno. Su cuerpo ya no estaba a la deriva.
En el último segundo en que estaba por caer, su muñeca fue sujetada con fuerza. La mano ajena lo alzó en el aire, atrayéndolo contra el pecho de su dueño y abrigándolo entre sus brazos. El vacío ya no estaba bajo sus pies; en cambio, unos labios se hicieron de los suyos.
Se tensó, sin apartarse. Abrumado por el calor que de pronto reemplazó al frío. Sintió una lengua entrometerse en su boca, como buscando algo, quizás una compañera. Se odió por responder al beso; se odió por la venganza a la que de pronto, por un mísero instante, supo enterrada; se odió por desear entonces el Ragnarok.
Se separaron sus rostros, apenas una pulgada. Los ojos esmeraldas buscaron los rojos, que insistían en no mirarlo directamente. Al no encontrar respuesta, el Dios del Fuego tomó entre sus manos las mejillas del contrario y volvió a acercarle. Suspiró en su cuello, expulsando el aire que inconscientemente retenía; un escalofrío recorrió la espalda del afectado – Heimdall... Odín te engañó. Él robó tu ojo derecho, no yo. Piénsalo... Él tiene más razones para quererlo. Él le entregó el suyo a Mimer con tal de obtener la sabiduría del pasado, el presente y el futuro. Él quería eliminarme a toda costa por la muerte de Balder. ¿Y que mejor que haciéndote mi enemigo? Él obtuvo un nuevo ojo y yo... -
Loki no continuó hablando, la tela rugosa de un guante se lo impedía. Al fin se enfrentaban. Heimdall se mantenía inexpresivo, interpretando lo que acababa de revelarle. En parte quería creerle, porque después de todo, nunca obtuvo lo que buscaba. Pero hacerlo significaría aceptar que todo lo ocurrido, todo lo vivido, había sido completamente inútil y en vano. No soportaba pensar que había estado perdiendo el tiempo. El Dios de la estratagema había sido engañado. O casi. Que irónico.
Sonrió con arrogancia, como tantas otras veces. El castaño, leyó en la mirada que le fue dirigida – Casi me convences, Loki. Si quieres, podemos jugar el mismo juego – El escenario volvió a como era antes de la batalla. El cielo; el agua; el puente; todo estaba en su lugar. La única diferencia a cómo comenzó aquello, eran los dos protagonistas.
De pie y uno frente al otro, aún estando muy cerca, ambos Dioses habían tomado su apariencia original. El cetro sonó con un movimiento de muñeca – Hazlo de una vez ¿O acaso no puedes matarme por ti mismo? – El aludido apretó los dientes y blanqueó sus nudillos al cerrar el puño con nervios contenidos – Tan terco... –
- Lo sé -
Se eliminó la distancia que los separaba y el báculo fue olvidado.
La mano izquierda de Loki tomó por la nuca a Heimdall y ejerció presión para así poder besarlo. Comenzaron a explorar y recorrerse mutuamente, con caricias intensas que abarcaban cualquier lugar que estuviera a su alcance. Sus lenguas se mezclaban sin cansancio, la saliva de uno se escurría a la boca del otro y por la comisura de los labios.
Respiraban agitados, aún besándose. Jugando con sus dientes a morder el labio inferior o superior del otro. Las ropas sobraban, y su destino fue el suelo de frío material en el que ahora, se recostaban sus espaldas descubiertas.
El ruido de las olas disfrazaba los gemidos de los jóvenes, que movían sus cuerpos desnudos en un compás constante, friccionando sus pieles. Uno de ellos susurró al otro y éste, se volteó y encerró el glande de su amante, degustando su líquido pre-seminal, mientras su entrepierna sufría lo mismo o quizás mejor.
Heimdall, por naturaleza, era muy impulsivo, por lo que su práctica de sexo oral incluía mordidas que apenas rayaban el dolor. A Loki lo enloquecían.
El ojirojo, aún con el miembro del detective en su boca, le separó las nalgas e introdujo el dedo índice en la entrada, dilatada por la excitación – Amm... – Un gemido se perdió en la garganta del Dios del Fuego y así mismo, harían muchos otros, con cada dígito que se acomodaría en su interior. Una última lengüetada a la hombría del otro.
El castaño volvió a moverse, quedando de cara a su compañero y en esa posición, se dejó penetrar; con fuerza, casi de forma violenta, una y otra vez. Pronto estaría cabalgando a un ritmo desenfrenado y los roces con su próstata lo llevarían al cielo.
Orgasmo.
Cuando se dieron cuenta, estaban en la entrada a la mansión. Aún era de noche en la ciudad y había comenzado a llover. Sin entender el cómo, Yamino, Mayura, Fenrir y Punya, vieron a Loki apartado de ellos.
Y no entendieron entonces el porqué de una lágrima que intentó confundirse con el clima.
Los labios se separaron, sin embargo su garganta no emitió sonido alguno. Su cuerpo ya no estaba a la deriva.
En el último segundo en que estaba por caer, su muñeca fue sujetada con fuerza. La mano ajena lo alzó en el aire, atrayéndolo contra el pecho de su dueño y abrigándolo entre sus brazos. El vacío ya no estaba bajo sus pies; en cambio, unos labios se hicieron de los suyos.
Se tensó, sin apartarse. Abrumado por el calor que de pronto reemplazó al frío. Sintió una lengua entrometerse en su boca, como buscando algo, quizás una compañera. Se odió por responder al beso; se odió por la venganza a la que de pronto, por un mísero instante, supo enterrada; se odió por desear entonces el Ragnarok.
Se separaron sus rostros, apenas una pulgada. Los ojos esmeraldas buscaron los rojos, que insistían en no mirarlo directamente. Al no encontrar respuesta, el Dios del Fuego tomó entre sus manos las mejillas del contrario y volvió a acercarle. Suspiró en su cuello, expulsando el aire que inconscientemente retenía; un escalofrío recorrió la espalda del afectado – Heimdall... Odín te engañó. Él robó tu ojo derecho, no yo. Piénsalo... Él tiene más razones para quererlo. Él le entregó el suyo a Mimer con tal de obtener la sabiduría del pasado, el presente y el futuro. Él quería eliminarme a toda costa por la muerte de Balder. ¿Y que mejor que haciéndote mi enemigo? Él obtuvo un nuevo ojo y yo... -
Loki no continuó hablando, la tela rugosa de un guante se lo impedía. Al fin se enfrentaban. Heimdall se mantenía inexpresivo, interpretando lo que acababa de revelarle. En parte quería creerle, porque después de todo, nunca obtuvo lo que buscaba. Pero hacerlo significaría aceptar que todo lo ocurrido, todo lo vivido, había sido completamente inútil y en vano. No soportaba pensar que había estado perdiendo el tiempo. El Dios de la estratagema había sido engañado. O casi. Que irónico.
Sonrió con arrogancia, como tantas otras veces. El castaño, leyó en la mirada que le fue dirigida – Casi me convences, Loki. Si quieres, podemos jugar el mismo juego – El escenario volvió a como era antes de la batalla. El cielo; el agua; el puente; todo estaba en su lugar. La única diferencia a cómo comenzó aquello, eran los dos protagonistas.
De pie y uno frente al otro, aún estando muy cerca, ambos Dioses habían tomado su apariencia original. El cetro sonó con un movimiento de muñeca – Hazlo de una vez ¿O acaso no puedes matarme por ti mismo? – El aludido apretó los dientes y blanqueó sus nudillos al cerrar el puño con nervios contenidos – Tan terco... –
- Lo sé -
Se eliminó la distancia que los separaba y el báculo fue olvidado.
La mano izquierda de Loki tomó por la nuca a Heimdall y ejerció presión para así poder besarlo. Comenzaron a explorar y recorrerse mutuamente, con caricias intensas que abarcaban cualquier lugar que estuviera a su alcance. Sus lenguas se mezclaban sin cansancio, la saliva de uno se escurría a la boca del otro y por la comisura de los labios.
Respiraban agitados, aún besándose. Jugando con sus dientes a morder el labio inferior o superior del otro. Las ropas sobraban, y su destino fue el suelo de frío material en el que ahora, se recostaban sus espaldas descubiertas.
El ruido de las olas disfrazaba los gemidos de los jóvenes, que movían sus cuerpos desnudos en un compás constante, friccionando sus pieles. Uno de ellos susurró al otro y éste, se volteó y encerró el glande de su amante, degustando su líquido pre-seminal, mientras su entrepierna sufría lo mismo o quizás mejor.
Heimdall, por naturaleza, era muy impulsivo, por lo que su práctica de sexo oral incluía mordidas que apenas rayaban el dolor. A Loki lo enloquecían.
El ojirojo, aún con el miembro del detective en su boca, le separó las nalgas e introdujo el dedo índice en la entrada, dilatada por la excitación – Amm... – Un gemido se perdió en la garganta del Dios del Fuego y así mismo, harían muchos otros, con cada dígito que se acomodaría en su interior. Una última lengüetada a la hombría del otro.
El castaño volvió a moverse, quedando de cara a su compañero y en esa posición, se dejó penetrar; con fuerza, casi de forma violenta, una y otra vez. Pronto estaría cabalgando a un ritmo desenfrenado y los roces con su próstata lo llevarían al cielo.
Orgasmo.
Cuando se dieron cuenta, estaban en la entrada a la mansión. Aún era de noche en la ciudad y había comenzado a llover. Sin entender el cómo, Yamino, Mayura, Fenrir y Punya, vieron a Loki apartado de ellos.
Y no entendieron entonces el porqué de una lágrima que intentó confundirse con el clima.
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