“Cubrid su rostro, me deslumbra. Ha muerto joven.”
1988, Nueva Orleans. Una antigua casa colonial abandonada desde hace más de un siglo. Frente a ella, una mujer : Jesse. Una experimentada miembro de la Talamanca. Le han encomendado descubrir si aun hay vampiros en Nueva Orleans. Acaba de leer Entrevista con el vampiro y se siente intrigada… Cruza la puerta…
No hay fantasmas en la casa, pero nota una extraña y acogedora calidez. Alquila una maquina de vapor para desnudar las paredes en busca del pasado, limpiando los restos del incendio que destruyo la mansión. En una de las habitaciones ha llegado al mural del bosque mágico. El mural que Lestat encargo para Claudia. De fondo, en una esquina hay un castillo, se fija en la puerta, es real. Una puerta que oculta una puerta. Es un pequeño armario empotrado en el que hay un libro blanco, un rosario y una muñeca… Recuerda el libro leído y se sumerge en los acontecimientos del incendio, la destrucción de Lestat, la huida de Louis y Claudia…
-Claudia…-La llama.
Estoy aquí Jesse, no temas, sigue, recuerda. Empiezas a comprender que fui real, te gusta mi muñeca,¿verdad? Que absurda su postura infantil frente a ti, que bella, que antigua. Mira el diario, fechado por primera vez el 21 de septiembre de 1836. El regalo de cumpleaños de Louis para su pequeña hijita. Nací para ellos, mis adorados padres ese día. Ya sabes que Lestat me regalaba una muñeca todos los años, ataviada con una copia de mi mas reciente vestido. Yo las destruía. Éramos una aberración que tenia los días contados. Yo era una de los tantos atrevimientos del sublime Lestat. “Quiero un niño…” y me convirtió en una inmortal vampira de seis años con poco futuro por delante. Ni Lestat ni Louis fueron capaces de completar mi creación, tarea imposible de todas maneras. Lestat nunca supo el porque hacia lo que hacia,(y puedo asegurar que hacia mucho) el riesgo de lo prohibido, el riesgo que Magnus, su creador, le había advertido, le hizo augmentar el deseo de traspasarlo. Era mas fuerte en el la tentación de probar algo nuevo que cualquier otra consideración. Le vetaron la creación de vampiros jóvenes, y el sobrepaso el veto creando no solo un vampiro joven, sino un vampiro niño. Necesitaba, deseaba transgredir la norma y la transgredió conmigo. Sobre todo, era tan terriblemente egoísta que necesita atar a Louis a algo mas que un amor desapegado, a desaires, desplantes, contestaciones a medias, ironías, a su inevitable compañía de hermano vampiro. Por amor a Louis, Lestat, el maestro del silencio, el poderoso vampiro necesitaba a la pobre Claudia para amarrarle, para que me convirtiese en su “niña compañera de ataúd”
¿Qué ocurre Jesse? Sabes de mi sufrimiento, mi rebeldía ,mi ataque feroz a Lestat, del incendio que intento destruirle.¿No comprendes? No huyas ante mi odio, mi rencor, mi horrible venganza, mi definitiva muerte, no huyas del dolor, no huyas de mi dolor. Hay muchas mas cosas que contar, algo mas que dolor y venganza, mucho mas… Espera y conocerás. Escúchame y comprenderás…. Jesse… Es de madrugada, el teléfono suena, me estas viendo, no huyas, quédate conmigo.
Nooo!!…. Otra vez sola. Sales de la casa corriendo con la muñeca, el rosario y el diario. Debo esperar, debes volver, alguien debe volver. Alguien se acordara de mi… No he terminado aun. Saldré, intentare visitar tus sueños, una vez y otra, y otra, debo continuar, no debes olvidarme… Se que estas enferma, que te quieren apartar de mi. Lo que temía ha sucedido, la verdad te abruma, el inmenso sufrimiento que padecemos los no vivo, el conocimiento de nuestro poder, nuestra inmortalidad. ¿Quién dice que un vampiro no puede morir? Yo, la mas joven que conocí entre los míos, era la mas desprotegida, aunque luche hasta el ultimo momento por conservar mi existencia, mi condición vampirica, que me daba un amplio camino. No podía crecer físicamente, pero mi eterna niñez me confería cualidades como el egoísmo, el ansia de aprender, con los ojos de los niños, sin impurezas). Mi ignorancia me hacia atrevida e inconsciente, sin miedo. Mi frágil apariencia me daba una ventaja adicional: la sorpresa en el ataque. Todas buenas cualidades para un vampiro. Me gusta que me escuches, tu posees el espíritu de la familia. La gran familia de Maharet y tus dones vienen de muy lejos. Aunque te hayan apartado de mi, (o eso creen) seguiré un poco mas contigo. No podemos terminar hasta que conozcas a los que yo conocí, hasta que llegues al mismo fondo del infierno y el placer de beber sangre, hasta que llegues a Lestat, y también llegaras a la duda, al “vampiro humano” … a mi amado Louis. Pero no te quepa la menor duda que al final estará Lestat, siempre Lestat. El mismo demonio, eso es lo que quieres conocer, ¿verdad Jesse?.Lo tendrás y sabrás lo que llega a costar conocer al gran Lestat. Puede que te arrepientas, pero ahora estamos en un camino sin retorno. Debo hablarte de ellos, de mis queridísimos padres: Lestat y Louis.
Louis me mato queriendo salvarme de una vida miserable, Lestat me convirtió en vampiro para darme una no-vida no tan mísera, pero que es peor que la muerte real. Lestat jugo con mi existencia creándome, y al haberme concedido ese maldito don de la inmortalidad, de el que tanto se enorgullecía, escondía la autentica razón de su maldito crimen: El egoísmo de su soledad, su atormentado y perpetuo deseo de traspasar los limites impuestos.! Era un padre muy irresponsable para la pequeña Claudia! Lestat quería una hija para evitar que Louis huyera de su lado, porque lo amaba. Louis me amaba a mi y yo amaba a Louis. ¿Lestat me amaba? Oh, si, a su manera, muy a su manera.
Ya se que piensas que yo solo odio a Lestat, que no cabe en mi orto sentimiento, pero te equivocas. Le destruí por que me causaba dolor,( nos causaba dolor) porque no me quiso enseñar lo que necesitaba saber, me mate a mi misma al destruirle. Se que Lestat me amaba, lo supe con mas certeza después cuando visite sus recuerdos y descubrí que yo, su pequeña hija, le partía el corazón. Me consideraba una criatura magnifica y bella, su criatura. Era su reflejo y su pecado, comprendió por que intente destruirle, el habría hecho lo mismo en mi caso. !Padre mío, perdóname! Lestat me dio su sangre, su preciosísima sangre que me inundo de pronto con un calor semejante al pecho de mi madre, sangre que me nutria como la leche materna, pero la sentía mas fuerte, mas dulce, salda, antigua… Me sumergí en un feroz apetito de ella, tanto que tuvo que apartarme para no desvanecerse. Me dijo que debía beber, beber la sangre de los vivos, beber para seguir existiendo. Me llevaba a matar, compartía conmigo sus correrías nocturnas, y , sobre todo, me regalo a Louis. Si, me amaba Jesse, era su creación, era mas parecido a el de lo que jamás seria Louis.
Éramos un triangulo diabólico y divertido o a mi me lo parecía la mayor parte del tiempo. Me distraían con fragmentos de Shekaspeare, tocaban, cantaban y bailaban para mi… paseábamos por elegantes salones. Hermosos y elegantes vampiros de terciopelo y seda. Incluso era divertido gastarles pequeñas travesuras. Me encantaba hacer enfadar a Lestat, tanto como disfrutaba cuando Louis me acariciaba, me peinaba, me sentaba en sus rodillas como si fuese su linda niña, su hija. Louis me protegía,( en mas de un sentido) de la crueldad de Lestat, hablando conmigo cuando este no sabia que contestar a mis preguntas. Lestat nunca le había contado nada.
Paso el tiempo y tan agradable que no llegaron a darse cuenta, (solo Louis lo entrevió) que yo había crecido,(por dentro, eso si). Y necesitaba respuestas, no podía esperar mas las respuestas. No quería mas demoras. El día antes de la fiesta de todos los santos descubrieron mi ultima travesura, había matado a las dos criadas, una madre y su hija. Lestat tuvo que terminar con el padre y el hermano para no ponernos en peligro. No sabia que ese día comenzaría la tortura. Increpe a los dos, urgente: “¿Cuál de vosotros lo hizo?” Pero en realidad solo tenia ojos para Lestat, y al preguntar sus ojos solo me devolvieron un maligno y profundo placer por toda respuesta. “Confórmate con no haber muerto” me dijo. “Se que tu lo hiciste Lestat, pero ¿Cómo lo hiciste?”
Observa mi hielo, solo se deshará con el fuego de la verdad,¿lo posees tu padre? Lestat solo supo enfurecerse, se rompió la paz, y dedique mi tiempo a estudiar con fruición libros de ocultismo, magia, brujería… casi todo fantasía. Me dirigí entonces a Louis, “¿no me dices nada?¿Cómo lo hizo?¿Qué somos nosotros?” Mi amado Louis no conocía las respuesta, e insistía en que Lestat no diría nada. Mi rabia llegaba al limite, y con ella mi determinación. “Louis, tu me enseñaste a beberme el mundo, a tener hambre de algo mas que sangre. Debo saber, Louis, contéstame tu.” Louis se estremeció, el ya comprendía que yo era otra cosa distinta a una niña, sabia donde llegaba mi ansia, sentía reflejado y multiplicado en mi su ego. Porque si el poseía un cerebro brillante e inquisitivo, yo poseía un corazón fiero y salvaje. Y esa verdad, ese conocimiento le llevo al instante en que quiso abandonar a Lestat, al instante en que me crearon y supo que yo me atrevería a terminar lo que el comenzó, abandonar al ignorante y egoísta Lestat. Creyó que era el momento apropiado y me revelo los detalles de mi creación. Los odie, por un fugaz instante odie profundamente a esas dos bestia que tuve por padres. Aunque mi rabia volvió a enfocar solo a Lestat y al sufrimiento que este le causaba a Louis y a mi, convirtiéndonos en sus esclavos. Algo había que hacer para remediar esa situación Jesse. Aquello ya no llevaba a ninguna parte, el sueño de sesenta i cinco años había terminado y había que crear otro. Debíamos dejar a Lestat. En la ultima discusión que tuve con el llegue a provocar su miedo, comprobando al azar el alcance de su ignorancia, y si, encontré la respuesta a la única cuestión que me interesaba. Aunque no pronuncio ni una palabra para esclarecerla. Su miedo, su furia, su repentina huida le delataron. Supe que realmente el no sabia nada, poco mas que yo, su secreto era que no tenia secreto y que nada podía enseñarme. Me había condenado a una eterna ansiedad. Solo repitió lo que le habían hecho a el, se lo repetí a Louis convencida. Pero estaba equivocada, Jesse, lo supe después visitando sus recuerdos. Creció en mi una fría cólera que invadió mi cerebro, alertado por mi negro corazón. “Lo matare.” Tome esta determinación, de la que Louis quiso apartarme. Si no quieres ayudarme apártate, pero no interfieras. Nunca fui tan sigilosa, nunca disfrute tanto matando como cuando planee la muerte de Lestat. Disfrutaría su muerte, bebería su poderosa sangre y así seria mas fuerte para unirme para siempre a Louis. Padre e hija, marido y esposa, libres para siempre del demonio.
Prepare para mi maldito padre una trampa, un banquete que no podía rechazar, aderezado con una mas que suficiente racion de ajenjo y laudazo. Dos pequeñines sonrosados, que le ofrecí en son de paz. Deboro, sorbio hasta la ultima gota de sangre de uno de ellos pero noto algo raro. Si padre, demasiado ajenjo, no, no pidas ayuda a Louis. Había sangre por todas partes, finalmente hundí mis dientes y consumí su sangre hasta el limite y su agonía fue el mas dulce y perverso de los placeres. Tuvo un digno final, consumido por su propia hija. Somos libres, Louis. Deshazte de el. Se llevo sus despojos, yo rebusque frenéticamente algo que indicase si nos oculto algún conocimiento. Nada. Cuando Louis volvió me dijo que cuidaría de mi porque yo no sabia cuidar de mi misma pero que no me quería cerca. Me pidió que me alejase de el, que durmiese sola en mi ataúd. Gemí, Louis, te lo dije, lo hice por nosotros para que pudiésemos ser libres. Salio para no verme Sentí lo que nunca había sentido, un dolor tan lacerante y profundo, un vacío, un pozo negro y oscuro. Porque si mate a Lestat fue porque amaba a Louis, porque quería liberarle. Recorrer con el el mundo,
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